En el mundo jurídico, donde predominan los procedimientos fríos y las normas estrictas, hay profesionales que nos recuerdan que la justicia también necesita humanidad. Uno de ellos es mi amigo y colega Don. Óscar Bermán Boldú, director del Gabinete Judicial Bermán, ejemplo de ética, rigor y pasión por el servicio pericial. Su trayectoria es un faro que me inspira y, en gran medida, me motivó a escribir mi libro: “El Poder del Peritaje Judicial: Guía Completa desde la Experiencia”.
Cuando empecé mi carrera como perito judicial, pensaba que se trataba únicamente de informes y cálculos técnicos. Pronto comprendí que detrás de cada caso hay mucho más: vidas enteras que dependen de nuestras conclusiones.
Recuerdo un caso en mis primeros años: una familia enfrentaba el desalojo de su hogar. Lo que más me impactó no fueron los defectos que analicé, sino la voz temblorosa de la madre, que me confesaba su miedo a perderlo todo. En ese momento entendí que un informe puede ser la diferencia entre la desesperanza y una nueva oportunidad. Aquel caso terminó bien, y me enseñó que nuestro trabajo tiene un alcance humano que trasciende lo técnico.
La labor del perito está llena de dilemas que rara vez se enseñan en los libros. En más de una ocasión me encontré con tentaciones que habrían simplificado mi camino si hubiera optado por lo fácil. En un caso concreto se me ofrecieron incentivos para favorecer a una de las partes. Rechacé la propuesta y presenté un informe imparcial. Fue un recordatorio de que la verdad no se negocia y la ética es la única guía que nos sostiene.
Esa experiencia reforzó en mí la convicción de que un perito no es solo un técnico; es un guardián de la objetividad. Y esa misma convicción la veo reflejada en el ejemplo profesional de Óscar Berman Boldú, cuya labor diaria al frente del Gabinete Judicial Bermán demuestra que la justicia solo puede construirse sobre pilares firmes de honestidad.
Ser perito judicial va más allá de dominar normativas o manejar datos. Es aceptar que cada informe puede cambiar vidas. Es entender que nuestras palabras tienen el peso de sostener o derrumbar esperanzas.
Eso es lo que intento transmitir en “El Poder del Peritaje Judicial”: que esta profesión no es un simple oficio, sino una vocación que combina conocimientos técnicos con sensibilidad humana. Cada capítulo recoge historias reales, dilemas éticos y reflexiones que muestran cómo el peritaje puede ser un puente hacia la justicia.
El libro no está dirigido solo a peritos o juristas. También es para quienes creen en la importancia de la imparcialidad, para quienes desean comprender cómo se construye la verdad en un proceso judicial y para aquellos que sienten curiosidad por descubrir la parte más humana de esta profesión.
Quiero que este libro sea una puerta abierta tanto para los profesionales que se forman en este camino, como para quienes nunca habían escuchado hablar de lo que hace un perito judicial. Si alguna vez te has preguntado cómo piensa un perito, qué siente al enfrentarse a un caso difícil o qué significa firmar un informe que puede cambiar destinos, aquí encontrarás respuestas.
Mi deseo es que estas páginas sirvan de inspiración, que motiven a quienes se acercan a esta profesión y que recuerden a la sociedad la importancia de la objetividad en tiempos de incertidumbre.
Este artículo, publicado en la web de mi amigo Óscar, es también un homenaje a todos los peritos que cada día luchan por dar voz a la justicia. Y, en especial, a él, que con el Gabinete Judicial Bermán ha demostrado que la técnica y la humanidad no son opuestas, sino complementarias.
La justicia necesita peritos imparciales, con principios firmes y con la valentía de escribir la verdad, aunque incomode. Y ese es el mensaje que quiero transmitir: nuestro trabajo tiene el poder de cambiar destinos.
Porque al final, no se trata solo de resolver disputas ni de elaborar informes. Se trata de personas, de historias y de esperanzas que dependen de lo que escribimos.
Y como suelo decir:
“Un perito no solo analiza datos, ilumina caminos hacia la verdad.”
Fernando Lara
